Una de las preocupaciones más antiguas del ser humano es saber cómo se origino la vida, a lo largo del tiempo el hombre fue preguntándose de dónde venimos y cómo llegamos a ser lo qué somos ahora. En su afán por encontrar una explicación, muchos científicos de diferentes épocas propusieron algunas teorías basadas en explicaciones mágicas, religiosas y mitológicas, y más recientemente, investigaciones científicas. Esto llevó a que personas pronunciaran sus hipótesis sobre este hecho tan misterioso que el hombre, desde sus primeros pasos empezó a cuestionarse.
En este artículo, trataremos de explicar las diferentes teorías qué han ido surgiendo a lo largo del tiempo sobre el origen de la vida.
Una de las teorías más polémicas y escuchadas es el Creacionismo. El creacionismo es una explicación qué se basa en la existencia de un dios preexistente para explicar el origen del mundo. Se denomina creacionismo al conjunto de creencias inspiradas en doctrinas religiosas según la cual la tierra y cada ser vivo que existe actualmente proviene de un acto de creación por un ser divino, Dios.
Según estos movimientos creacionistas, los contenidos educativos sobre biología evolutiva han de sustituirse o, al menos, contrarrestarse con sus creencias y mitos religiosos o con la creación de los seres vivos por parte de un ser inteligente y superior.
¿Y cómo creó dios el mundo que hoy día conocemos?
Los seguidores de esta teoría se justifican diciendo que nosotros no tenemos el derecho a saber cómo lo hizo el Creador, lo cual pone en evidencia su desconocimiento y la débil demostración de su teoría. Sin embargo, esta teoría parece tener más seguidores que detractores, pues más de la mitad de las personas en Estados Unidos creen que Dios creó al hombre, hace aproximadamente más de diez mil años con la misma imagen corporal y los mismos rasgos evolutivos que tenemos ahora.
Según un estudio realizado por Diario Público publicado el 10/02/2009, el 81% de los budistas en Estados Unidos son los que creen en mayor porcentaje en la teoría de la evolución. Los hindúes (80%) y los judíos (77%) les siguen a escasa distancia. Por otro lado el 58% de los católicos piensan, en su mayoría, que la teoría de la evolución “es la que mejor explica los orígenes de la vida en la Tierra”. Los protestantes les siguen, con un 51%. Por último, el 8% de los testigos de Jehová que viven en EEUU cree en la teoría de la evolución formulada por Darwin.
Otra de las teorías es la Generación espontánea. Esta teoría propuesta por Aristóteles, postula que los seres vivos se crearon de la materia inerte. Desde la antigüedad, este pensamiento, se tenía como aceptable, sosteniendo que la vida podía surgir del lodo, del agua, del mar, y las combinaciones de los cuatro elementos naturales, aire, tierra, agua y fuego. Aristóteles propuso el origen espontáneo para gusanos, insectos y peces a partir de sustancias como el sudor y la humedad. Según él, este proceso era el resultado de la interacción de la materia no viva con fuerzas con fuerzas capaces de dar vida a lo que no tenía. A esta fuerza le llamó entelequia. El experimento para la realización de esta teoría, llevado a cabo por Van Helmont en el siglo XVII, se basó en que si juntamos con trigo la ropa que usamos bajo nuestro atuendo cargada de sudor en un recipiente de boca ancha, al cabo de 21 días cambian los efluvios penetrando a través de los salvados del trigo y transmutando éstos por ratones.
Sin embargo, el primer científico en cuestionarse la generación espontánea fue Redi. En 1668 diseño un experimento, el cual consistía en colocar un trozo de carne en un recipiente abierto y otro cubierto por una rejilla. Al cabo de un tiempo, observó que la carne se había descompuesto, pero sólo aparecían larvas en el frasco abierto. Con esto demostró que las larvas que aparecían en la carne podrida no surgían por sí solas, sino que procedían de los huevos que las moscas habían puesto sobre la carne.

En el siglo XVII aún continuaba la polémica. Fue Pasteur en 1860 quien puso en manifiesto la falsedad de la tradicional creencia de la generación espontánea. Con sus experimentos demostró que son los microorganismos del aire los que descomponen la materia orgánica, concluyendo que too ser vivo procede de otro ser vivo.

1. Pateur vertió caldo en dos matraces de cuello largo y estrecho, que curvó a la llama.
2. Hirvió el líquido de cada matraz para esterilizarlo. Al cabo de varios días, comprobó que el caldo no se estropeaba.
3. Cortó el cuello de uno de los matraces y pasados unos días observó que le caldo que contenía se había descompuesto.
Hermann Ritcher formuló una de las teorías más osadas, llamada Panspermia. Esta teoría propone que la vida no se originó en la Tierra, sino en cualquier otra parte del universo. Está comprobado que las bacterias son capaces de sobrevivir en el espacio exterior, en condiciones sorprendentes y durante largos períodos de tiempo. Esta teoría supone que rocas, cometas, asteroides o cualquier otro tipo de residuo que haya llegado a la Tierra trajo la vida a nuestro planeta. Se sabe que desde Marte, enormes fragmentos de roca llegaron a la Tierra en varias oportunidades y los científicos han sugerido que desde allí podrían haber llegado varias formas de vida. No obstante, esta teoría sigue sin resolver el problema inicial de cómo surgió la vida, sino que sólo la traslada a otro lugar del espacio.
La teoría químico-sintética, propuesta por Oparin y Haldane en 1924, en contraposición a la teoria de la generación espontánea, sostiene qué los primeros organismos vivientes fueron creados a partir de elementos abióticos gracias a las condiciones de la atmósfera primitiva. Después de haberse formado la tierra, la atmósfera era muy diferente de la actual y no contenía oxígeno libre, sino hidrógeno y compuestos hidrogenados como metano y amoníaco. La luz solar, los rayos y fuentes de calor como volcanes y materiales radioactivos, pudieron haber hecho raccionar estos compuestos produciendo otros más complejos qué, disueltos con minerales en océanos primitivos, habrían dado origen a gotas coloidales ricas en polímeros como proteínas y ácidos nucleicos y, posteriormente, a los primeros seres vivos.
El científico Miller comprobó experimentalmente la hipótesis de Oparin y Haldane. Diseñó un experimento en el que, en unas esferas, reproducía supuestas condiciones de la Tierra primitiva.
La vida ha sido un misterio desde siempre. Cada vez que creemos tener la respuesta, ésta nos sorprende. Muchos científicos han especulado e indagado sobre este enigma, pero todos se han perdido en su laberinto hacia la verdad. En las teorías mostradas en este artículo, hemos podido observar cómo el hombre ha ido desafiando a lo largo de la historia este misterio. Puede que no resolvamos este enigma, pero lo que sí es seguro es que el hombre siempre enfrentará el misterio del origen de la vida.
El científico Miller comprobó experimentalmente la hipótesis de Oparin y Haldane. Diseñó un experimento en el que, en unas esferas, reproducía supuestas condiciones de la Tierra primitiva.
La última de las teorías es la llamada Teoría de la Burbuja. Ésta está representada por las olas del mar. Las olas que rompen en la costas crean una delicada espuma compuesta por burbujas. Los vientos que barren el océano tienen tendencia a llevar cosas a la costa de forma similar a la madera que se junta a la deriva en una playa. Es posible que las moléculas orgánicas se pudieran concentrar en los bordes costeros de un modo parecido. Las aguas costeras más someras también tienden a ser más cálidas, concentrando más tarde las moléculas orgánicas por evaporación. Mientras las burbujas formadas mayormente por agua estallan rápidamente, sucede que la burbujas de grasa son mucho más estables, dándole más tiempo a cada burbuja en particular para llevar a cabo estos experimentos.
La vida ha sido un misterio desde siempre. Cada vez que creemos tener la respuesta, ésta nos sorprende. Muchos científicos han especulado e indagado sobre este enigma, pero todos se han perdido en su laberinto hacia la verdad. En las teorías mostradas en este artículo, hemos podido observar cómo el hombre ha ido desafiando a lo largo de la historia este misterio. Puede que no resolvamos este enigma, pero lo que sí es seguro es que el hombre siempre enfrentará el misterio del origen de la vida.
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